Primero lo primero

Primero de Mayo en La Habana, Cuba

Primero de Mayo en La Habana, Cuba

Por Claudio Pelaez Sordo

Los tiempos han cambiado. Recuerdo que antes para el desfile del Primero de Mayo o cualquier otra movilización masiva exigían la asistencia. Y no solo la exigían, sino que siempre había alguien recogiendo nombres y apellidos de los que iban a la marcha. Otros cuentan que el presidente del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) pasaba casa por casa preguntando quién iba a ir a la marcha.

Esto obligaba a quienes no asistían a fabular las mentiras mejor contadas. Algunos no participaban simplemente porque no les gustaba estar entre mucha gente y otros porque no les parecía buena idea eso de levantarse temprano para caminar bajo el sol durante horas. Y otros veían y ven la movilización del primero de mayo simplemente como un acto político.  

Pensar así es perderse lo mejor del Primero de Mayo. Siempre hay un piquete de amigos que deciden esperar la jornada con una buena caldosa, unos tragos y  recordando juegos infantiles.

Otros quedan en casa escogiendo la ropa que vestirán durante el desfile. Tratando de encontrar el pulóver con consignas venezolanas que estaría muy a tono con el contexto, pues el pulóver de Liberen a Elián ya tiene muchos desfiles en la cuenta. Preparando la merienda y poniendo en el congelador el pomo de agua para al otro día envolverlo en periódico y tener agua fresca durante el camino.

Listo todo, hay algo que se olvidó tener en cuenta y son los minutos que se pierden en la  madrugada antes de partir hacia los ómnibus que esperan la mayor cantidad de gente posible para llegar a los puntos acordados y soltar la carga. Durante el trayecto del ómnibus siempre hay alguien que dice  “Pero este año yo no veo mucha gente para el desfile”. Y cuando llega al lugar de descarga como que se retracta un poco.

Lo cierto es que ya no son los mismos desfiles de antes que demoraban una eternidad. Esta vez el desfile demoró no más de dos horas. Los trabajadores y los jóvenes gritamos todas las consignas que nos sabíamos, a la vez que exigíamos la libertad de los antiterroristas cubanos encarcelados en Estados Unidos, basta ya de injustas condenas con los cubanos. Levantamos nuestras banderas y las de otros países lo más alto que pudimos y bailamos al ritmo de conga con unos colombianos que apuestan por la paz en su tierra.

Entre las consignas que gritamos no estaba la subida de salario de los trabajadores cubanos, ni la solución de problemas tan complejos como el de la vivienda, o las desigualdades abismales que pudieran generar los indispensables cambios que ocurren en nuestro país. Apostar por un socialismo próspero y sostenible, consigna central de este Primero de Mayo, debería ser sinónimo también de eso. Y lo es, creo yo. No me gustaría errar.

Ya en retirada hacia mi casa le comento a un amigo que cada año más marchamos los que queremos. Él me replica diciendo que no es tan así. Le pregunto que si lo obligaron a venir y me responde que no, pero que su asistencia la tienen muy en cuenta.

Siempre quedan rezagos, pero lo nuevo ha de imponerse.

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2 comentarios

  1. Muy bueno el post. Con todos los problemas de la clase obrera en Cuba, que van desde el salario, el almuerzo o la estimulación, nada es comparable con lo que viven sus colegas del “primer mundo”, España, Portugal, Grecia, Chipre and CIA…. Abs.

    2 de mayo de 2013 en 11:30 PMMay

  2. Así es Ariel si de algo debemos estar tranquilos nosotros los cubanos es que nuestros primeros de mayo no son sinónimo de violencia.

    2 de mayo de 2013 en 11:30 PMMay

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