Setenta años y la camisa de graduación

Por Claudio Pelaez Sordo

Setenta años de vida artística

Setenta años de vida artística

Mi padre cumplió ayer setenta años. Intenté olvidar por momentos el ataque de Israel a Siria para compartir con mi progenitor sus siete décadas de vida artística. ¿Quién dijo que solo los artistas tienen vida artística?

No vinieron a su cumpleaños tantos como de seguro irán a su entierro, pero la familia que lo ha adoptado se le arrimó para desearle todo lo bueno del mundo y que cumpla setenta más.

Cuando él me llevaba a la escuela primaria mis amigos preguntaban si era mi abuelo. No sé por qué me hacían esa pregunta. Hasta que me percaté, cuando crecí, que comparado con los de ellos mi padre casi les doblaba la edad. Poco a poco despareció la pena, me acostumbré a la pregunta de si era mi abuelo y aprendí a responder a boca de jarro que ese era mi padre, el puro, el hombre que más quiero en esta vida.

“Yo soy un hombre luchador”  así se autodefine. Y no me cabe la menor duda de esa condición. Ninguna de sus medallas, que guarda con recelo, puede testificarlo. En las situaciones más difíciles no me ha faltado el plato de comida y me lo ha dado todo o casi todo lo que le he pedido. Si me lo hubiese dado todo sería hoy un joven petulante que cree merecerse el mundo. Por eso le agradezco hasta lo que no me dio.

Disfruto mucho de sus anécdotas cuando estuvo al lado del Che, de Camilo Cienfuegos, de Juan Almeida, después del Triunfo de la Revolución. Habla de ellos como ningún libro de historia sabe hacerlo. En aquellos años era un guajirito menudito salido del campo, que comenzaba a tomarle el pulso a La Habana y vivía la vorágine revolucionaria.

Ninguno de los que celebramos este domingo sus setenta años sabemos cuánta historia guarda. Tampoco conocemos qué deseo pidió al apagar las velas del cake.

Mi padre no es un santo. ¡Qué Beato en un altar lo es! Pero ayer en sus setenta su luz resplandecía como mi orgullo y sus manchas no pudieron empañarlo. Yo solo pido que me de tiempo la vida para poder retribuirle todo lo que ha hecho por mí.

Mientras fuma uno de sus cigarritos y se da un trago pide que me pruebe una de las camisas que le regalaron. “Dale, ya tienes que ir pensando en la ropa que vas a usar para la graduación de la universidad” me dice. “Tranquilo pipo que todavía falta un año”.

 

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3 comentarios

  1. jenny

    clauditin un abrazo bien grande y mi felicitación a tu viejo, que nos siga acompañando por otros muchos años mas…

    6 de mayo de 2013 en 11:30 PMMay

  2. Julitin

    Felicidades al puro, recuerda siempre que eres mi hermano de pi…, por lo tanto tu papá es mi puro tambien, un puro de pi….
    Te queremos.

    7 de mayo de 2013 en 11:30 AMMay

  3. Anita

    Un abrazo y muchas felicidades para tu papá, que cumpla muchísimos más… Sl2s.

    10 de mayo de 2013 en 11:30 PMMay

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