Mi regalo por el Día de las Madres

 

Día de las Madres

Día de las Madres

Por Claudio Pelaez Sordo

El mejor regalo a mi madre se lo hizo ETECSA hace ya un buen tiempo cuando le asignaron el teléfono. Y este Día de las Madres lo aprovechó como si la empresa telefónica le hubiese hecho alguna rebaja en las tarifas.

Desde por la mañana agarró su agendita y todos aquellos números acompañados de nombres femeninos provocaron un timbre en el teléfono de la afortunada madre que la mía llamaba. Aunque no tuvieran hijos, si yo soy el hijo que ellas no tuvieron y las que lo tendrán son madres en potencia.

No fue solamente la mía la que utilizó esa estrategia. Sobradas fueron las veces que mi teléfono sonó para felicitarla. “Muchacha si ahora mismo te iba a llamar para felicitarte, pero te me adelantaste” decía mi madre después de su asombro por la voz que encontraba del otro lado. Y luego de media hora de conversación llegaba el momento de colgar gracias a que había algo en la candela, de lo contrario la persona que le daba ocupado mientras ella daba su charla, desistiría definitivamente y hasta el próximo Día de las Madres, a ver si corría con mejor suerte. A menos que estuviera en la agendita y no diera ocupado en el momento que mi madre marcara su número.

Y alrededor de sus conversaciones siempre se escucha una voz refunfuñando: “Yo no sé como pueden hablar tanto por teléfono, se pasan el día entero pegadas al teléfono como si no hubiera nada que hacer”. La protagonista que tiene dos oídos, uno para la conversación y otro para las voces molestas, al colgar para ir a atender lo que está a la candela, se detiene un minutico y dispara: “Yo no sé por qué tu te molestas si la que paga el teléfono en esta casa soy yo”. “Felicidades mamá, hoy es tu día, hoy no es un día para estar peleando”, una voz que suaviza el diálogo.

El Día de las madres debería ser uno de esos días donde la comida se hiciera sola, los platos se fregaran solos, la ropa se planchara sola y las flores se regalaran en vez de venderse.

Yo quisiera ser pequeño otra vez, cuando  mamá lo único que pedía de regalo era buenas notas y portarse bien en la escuela. Y aún lo sigue pidiendo, pero  uno está bastante grandecito y quiere darle algo más. Por eso este Día de las Madres me levanté, me paré frente a ella y muy decidido le ofrecí mi regalo: “Mami, habla todo lo que quieras que este mes el que paga el teléfono en esta casa soy yo”.

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