Un pedazo de costa

Por Claudio Pelaez Sordo

Amanecer en Guasasa

Amanecer en Guasasa

Al llegar a Guasasa frases como “Esta es la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto” se quedan cortas ante el deslumbramiento que provoca este pueblito pesquero situado al sur de la Ciénaga de Zapata. Sus habitantes afirman que el nombre real de su pueblo es Caleta la Guasa porque en aquella playa poblada de uvas caletas se pescó una guasa de casi dos metros. Niegan los pescadores que el nombre se deba a la abundancia de guasasas. Fue la semejanza de vocablos lo que provocó el predomino de uno sobre el otro.

Al superar el encandilamiento que provoca el Sol contra las aguas del mar el citadino turista, y quizás invasor, comienza a preguntarse cómo pueden vivir allí esas personas. Resulta que Guasasa no tiene discotecas, ni centros comerciales, ni gasolineras. El único concentrado de combustible que posee es para alimentar la planta que genera la electricidad a todo el poblado en los horarios de diez de la mañana hasta las doce del mediodía y luego de cuatro de la tarde hasta las doce de la noche.  Al preguntar qué es lo que le hace falta a Guasasa todos responden que la electricidad las veinticuatro horas del día. Aunque adaptados ya a vivir con diez horas de corriente eléctrica, no les parece justo estar catorce horas sin ese servicio.

Sin embargo  hay guasaseros que necesitan más del mar que de la luz eléctrica. El Choco, uno de los pescadores más conocidos, vivió un tiempo en Trinidad, Sancti Spíritus, con casi todas las comodidades, pero la añoranza por su bote de pesca lo trajo de vuelta a Guasasa. Javier también vivió un tiempo afuera, pero su amor por el fondo del mar es más profundo que las brazas que diariamente baja para revisar las redes donde quedan atrapadas caguamas y tortugas. Carne que después vende a 1 CUC la libra, por lo general, a personas de afuera que luego la revenden a restaurantes.

Hay clientes que ya son fijos y llegan a realizar pedidos de hasta cien libras. Lo que equivaldría a cien dólares, pero Javier debe dividir a la mitad con su ayudante, quien además le presta la escopeta submarina, pues la suya fue decomisada y le impusieron una multa de 1 500 pesos en moneda nacional (60 CUC) por ser un pescador furtivo.   

Por muchas ganancias que puedan obtener estos pescadores de sus botes y redes todo les es poco para beber. Cada mañana y tarde, bajo cualquier sombra, no resulta difícil encontrar a los pescadores bebiendo continuamente. Cada noche, bajo cualquier luz, no resulta difícil encontrar ebrios pescadores. A veces se hace difícil saber cuando están cuerdos y cuando no. Pero a pesar de eso hay algo que no varía en ellos: su instinto por pescar y su bondad.

Guasasa es uno de los pueblos más humildes de la Ciénaga de Zapata. Y no por humilde deja de estar sometido a contradicciones. El hombre que tiene de mascota una jutía sería incapaz de echarla al caldero, pero a las jutías salvajes no demoraría en comérselas hasta crudas.

La madre de Javier, el cazador furtivo, está muriendo y lo único que ella quiere es que cuide al nieto que al año y medio de nacido su madre abandonó con un cartel que expresaba su incapacidad para vivir en Guasasa. Javier verá morir a su madre, pero verá crecer a su hijo, diagnosticado retrasado mental, a quien le encanta la carne de caguama.

Al partir uno se percata que Guasasa tiene un sonido más hermoso que el sonido de sus olas rompiendo en la costa, un sabor más amargo que el salitre de su mar, un olor más fuerte que el de su pescado podrido, unas caletas llenas de frutos no tan verdes como la esperanza y unos botes que siempre regresan a su punto de partida.      

 

Pitiko le arregla la pañoleta a su sobrino

Pitiko le arregla la pañoleta a su sobrino

Carroñeras

Carroñeras

Picua en trozos

Picua en trozos

El escameo

El escameo

Un pequeño agricultor de Mayabeque pesca en la costa de Guasasa

Un pequeño agricultor de Mayabeque pesca en la costa de Guasasa

La cosecha

La cosecha

La llegada cerca de las siete de la mañana

La llegada cerca de las siete de la mañana

 

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2 comentarios

  1. Claudio:
    De verdad que has logrado que me sienta mal por no haber podido ir. Las imágenes son geniales. Por suerte Korimakao realiza estas giras todos los años. La próxima será! Gracias por contar desde tu blog un poco de lo que es el Conjunto.

    12 de septiembre de 2013 en 11:30 PMSep

  2. Yo no tengo otras alternativas que acudir lo que ya, antes, habia descargado, es decir, lo que ya paso y escribi y me desahogue… los invite a leer esta Cronica:

    Crónica: Mi tío Tico el pescador

    CRONICA… ARGOS: ENERO 23 DE 2013…

    xMarcos Jesús Concepción Albala*

    Es harto conocido en el círculo de mis cercanas amistades que tuve el privilegio de conocer la ‘cara’ de la miseria… Hambre y frio son una malísima combinación… Vivíamos hacinados en la Sacristía de la Iglesia de Santa Elena, Casilda, Trinidad, SS, Cuba… Y como en otras Crónicas he escrito, en esta Sacristía nací y me criaron hasta los 9 años, y si hubiera sido por mi Abuela Blanca (EPD), me hubiera recibido de Sacerdote Católico, pero no, no me dio por eso, ocurrió todo lo contrario…

    Con nosotros en la Sacristía vivía mi prima Sandra, hija mayor de mi tío Tico el pescador, bajo la crianza de mi Abuela Blanca (EPD); y mii tío Tico el pescador con su esposa y el resto de sus hijos en una pequeña casita con techo de zinc y guano en el Este de Casilda, casi a las afuera del pueblito… De la casita de mi tío Tico el pescador recuerdo, que hacia atrás, existía una especie de desierto, parecido al paisaje como el que presentan las películas relacionadas con los países árabes con grandes extensiones de arena…

    ¿Quién era mi tío Tico el pescador para la familia?… En las familias siempre hay un ‘patico feo’, este era mi tío Tico el pescador para mi mamá y mis tías, ¿del por qué?, ya les cuento… Mi tío Tico el pescador, tenía un pequeño barquito de velas, y solo salía a resolver el sustento diario de su familia… Mi tío Tico el pescador también era muy famoso en nuestro pueblito, pues le gustaba cada cierto tiempo visitar el bar, con otros pescadores, a oír música y tomar cerveza, hasta que mi mamá con mis tías, lo iban a buscar para llevarlo a su casita, este rescate se hacía a espaldas de mi Abuela Blanca (EPD) para no hacerla sentir mal, y en ocasiones, la Guardia Rural le proporcionaba a mi tío Tico, también a los demás, unos cuantos planazos en las espaldas por escandalo publico…

    Triunfa la Revolución cubana en Enero de 1959, y por supuesto, familias como la nuestra se beneficiaron de inmediato… Mi tío Tico, el que una vez fuera pescador por muchos años parte del sustento de nuestra familia, se convirtió con el tiempo en una persona importante en el pueblito de Casilda, y por considerarlo el Gobierno local una persona muy trabajadora, logró administrar, en ese entonces, el Ranchón de la Playa del Ancón, que era una especie de restaurante de mucha popularidad… En este ‘Ranchón’ se comía el mejor arroz con pescado que yo haya comido en mi vida…

    Viviendo en La Habana, regularmente visitaba a mis familiares en Trinidad y Casilda… Pero a la primera persona que le tomaba el café era a mi tío Tico a quien yo quería mucho… Con mi tío Tico conversaba más que con el resto de la familia, el no dejó de llamarme ‘Pupi’, así me decían de niño…

    Con mi tío Tico mantuve hasta hace poco una duda, ¿por qué si podía multiplicar la pesca con su botecito de velas, con solo permanecer más tiempo en el mar, podía mejorar su nivel de vida y no lo hacía?… Su respuesta siempre fue la misma:

    – “Pupi, en mi casa nos sentíamos contentos cuando nos sentábamos todos en la mesa a comer lo que había”… “Yo disfrutaba a mis hijos más pequeños, fueron y siguen siendo muy importantes para mí y mi esposa”…

    A mí me gusta leer cualquier tipo de Reflexión, sobre todo las que se relacionan con la familia, y encontré una que se ajusta perfectamente bien a la vida que muy feliz llevó mi tío Tico al lado de su esposa, hijos y nietos, que se titula ‘El Pescador’… Esta Reflexión es la que me convenció del por qué mi tío Tico el pescador, vivía a su manera… Hoy sus tres hijos, ya mayores, siguen siendo pescadores, patrones de barco en la plataforma Sur de la parte central de la Isla de Cuba, y sus dos hijas, Vivian y Sandra, felizmente casadas, y ellos representan lo mejor de mi familia materna:

    – Un banquero americano estaba en el muelle de un pueblito caribeño cuando llegó un botecito con un solo pescador. Dentro del bote varias atunes amarillos y de buen tamaño.

    – El americano elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo le había tomado pescarlos… El pescador respondió que solo un rato.

    – El americano le preguntó qué ¿por qué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado…? El pescador dijo que el tenia lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.

    – El americano le preguntó ¿qué hacía con el resto de su tiempo…? El pescador dijo: “Duermo hasta tarde, hago siesta con mi señora, caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos. Tengo una vida agradable y ocupada”.

    – El americano replicó: “Soy de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca y, con los ingresos, comprar un bote más grande, con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes; eventualmente tendrías una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador y, eventualmente, abrir tu propia procesadora. Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Deberías salir de este pueblo e irte a la Capital, donde manejarías tu empresa en expansión”.

    – El pescador le preguntó: – ¿“Pero cuanto tiempo tardaría todo eso”…? A lo cual respondió el americano: “Entre 15 y 20 años”. – ¿“Y luego que”?, preguntó el pescador. El americano se rió y dijo que esa era la mejor parte: – “Cuando llegue la hora deberías vender las acciones de tu Empresa al público. Te volverás rico… ¡tendrás millones!!!!” – “Millones… ¿Y luego que”? – “Luego te puedes retirar. Te mudas a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde tomas vino y tocar guitarra con tus amigos”…

    – “Y el pescador respondió”: – ¿“Y ACASO ESO NO ES LO QUE YA TENGO”????

    Cuántas vidas desperdiciadas buscando lograr una felicidad que ya se tiene pero que muchas veces no vemos… La verdadera felicidad consiste en amar lo que tenemos y no sentirnos mal por aquello que no tenemos…

    En muchísimas ocasiones vi a mi tío Tico entrar con una ensarta de pescado por detrás de la Sacristía donde vivíamos con mi Abuela Blanca (EPD), ese día nos dábamos un buen banquete… Mi tío Tico era un hombre callado y se reía mucho, la vida le concedió lo que a otros con todo, aparentemente resuelto, demasiada felicidad… Mi tío Tico fue una persona muy feliz…

    Ojala mi tío Tico me esté oyendo y conozca que lo admiré, respeté y lo quise mucho, porque por sobre todas las cosas fue una persona muy sabia y humilde, y que sus condiciones no le proporcionaron más de lo que tenía porque, conque lo que se proporcionaba, con lo que poseía, se sentía extremadamente feliz…

    ¡La felicidad es un trayecto, no un destino!!!!!!!!!!!

    25 de septiembre de 2013 en 11:30 AMSep

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